La vejez

                                                                       


La vejez


Se sentaba en el porche con la espalda hacia atrás 
mientras contemplaba las estrellas, 
acababa de cumplir los 89 

Al vernos se sonrió 
y con voz entrecortada añadió: 

He tratado de aprender del mundo 
porque todos sus actos eran mejores que los míos 

He aprendido de la sonrisa de la gente 
de su forma de andar durante la noche 
y todo en ellos, me era familiar 

No traté de juzgarles 
porque pensé, que sería romper con su hechizo 

También aprendí a estar aquí 
sentado, 
con mis recuerdos, 
recuerdos insignificantes 
que llenan la vida de cada hombre 



Juan José Regadera, 2004 

           


Hasta pronto




        


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